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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Grupos de oración del Padre Pío se encuentran en Roma


Roma (Martes, 20-09-2016, Gaudium Press) Las celebraciones por la solemnidad litúrgica del Padre Pío de Pietrelcina, santo que la iglesia recuerda el 23 de septiembre, ya se viven de manera especial en Roma. Desde este 20 hasta el día 23, unos 600 grupos de oración de la región Lacio, inspirados en la espiritualidad del santo italiano, se encuentran en el Santuario de San Salvatore in Lauro para rendirle un gran homenaje.

El Santuario romano ha acogido este martes a las 11:00 horas la exposición de la insigne reliquia de la sangre de San Pío con una solemne Eucaristía para conmemorar la fiesta de los estigmas del confesor, que por cincuenta años marcaron su cuerpo. Una celebración que se extenderá hasta las 18:00 cuando tenga lugar otra Eucaristía que presidirá Mons. Angelo De Donatis, Obispo Auxiliar de Roma. Este día también se conmemora la fiesta de la Protección Civil, que ven en Pío de Pietrelcina su Patrono.

Para el jueves 22 de septiembre están previstas otras celebraciones, esta vez para conmemorar el Tránsito del Padre Pío, que iniciarán a las 18:00 horas con una Eucaristía que presidirá Mons. Giuseppe Marciate, Obispo Auxiliar de Roma; seguirá a las 19:00 con la Vigilia de Oración y a las 21:00 con otra solemne Misa, presidida por Mons. Carmelo Pellegrino, Promotor de la Fe de la Congregación de los Santos.

La gran conmemoración será el viernes 23 con la solemne fiesta litúrgica del Padre Pío, que estará marcada por sucesivas eucaristías, además de varios actos religiosos, comenzando a las 12:00 horas con la Súplica al Padre Pío, luego a las 16:30 tendrá lugar la procesión que culminará en la Plaza Navona, donde se bendecirán los medios de la Protección Civil. En la ocasión se elevará una oración especial por las victimas que dejó el terremoto en el centro de Italia.

Para las 18:00 se prevé también una solemne misa presidida por Mons. Gianrico Ruzza, Obispo Auxiliar del Sector Centro, y se concluirá la jornada a las 21:00 con otra celebración Eucarística.
Los actos en honor al santo italiano continuarán el fin de semana con la jornada de acción de gracias que finalizará con la Misa a las 18:00 horas del domingo.


Por estos días, además de la reliquia de la sangre, también permanecerán expuestas en la iglesia de San Salvatore varias reliquias del santo italiano, entre ellas sus guantes y vendas -con los que se cubría los estigmas-, y su estola. Asimismo, es posible apreciar la hermosa escultura en la que se reproduce al Cristo Redentor que es ayudado por el Padre Pío Cirineo.


El Santuario de San Salvatore in Lauro, el pasado febrero acogió también el cuerpo del santo italiano que llegó a Roma con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Allí permaneció, junto con el cuerpo de San Leopoldo Mandic, hasta que fue trasladado hasta la Basílica de San Pedro. Ambos santos recibieron la veneración de los fieles.

Tanto San Leopoldo como el Padre Pío fueron propuestos como modelos de confesores para este Año Santo de la Misericordia.

De la redacción de Gaudium Press, con información de RomaSette.it.



domingo, 11 de septiembre de 2016

Reliquia de corazón de San Pío de Pietrelcina peregrina a Boston, Estados Unidos.

Boston (Sábado, 10-09-2016, Gaudium Press) La reliquia del corazón de San Pío de Pietrelcina, conocido popularmente bajo el título de "Padre Pío", será llevada en peregrinación a la ciudad de Boston, Estados Unidos, donde será venerada del 21 al 23 de septiembre. "Estoy muy emocionado de anunciar que los Frailes Capuchinos que administran el Santuario de San Padre Pío han ofrecido venir a Boston con el corazón del Padre Pío para su fiesta de este año", publicó en su blog personal el Arzobispo de Boston, Cardenal Sean O'Malley, el pasado 02 de septiembre.

Padre Pio Poster Boston Gaudium Press.jpg

"Sabemos que muchas personas a lo largo del país tienen una gran devoción al Padre Pío", agregó el purpurado, "así que los frailes han hecho esto posible especialmente para aquellos que no pueden viajar a San Giovanni Rotondo en Italia para venerar sus reliquias y orar por su intercesión". El Cardenal confirmó también que esta peregrinación constituye la primera vez que una reliquia mayor de San Pío de Pietrelcina es transportada fuera de Italia.

El programa oficial de la visita incluye las visitas a la parroquia de la Inmaculada Concepción en Lowell y el templo de San Leonardo en North End el día 21 de septiembre. El segundo día de la peregrinación llevará la reliquia al Centro Pastoral de la Arquidiócesis de Boston en Braintree y culminará en Eucaristía en español y una vigilia en la Catedral de la Santa Cruz. Durante el viernes 23 de septiembre, memoria litúrgica de San Pío, la reliquia será venerada todo el día hasta la medianoche en la Catedral, con una Eucaristía central presidida por el Cardenal O'Malley a las siete de la tarde.
La página web de la Arquidiócesis recordó con motivo de la peregrinación las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la importancia de la Piedad Popular en la vida de fe. "Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular", afirma el texto. "El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el vía crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc".

domingo, 28 de agosto de 2016

20 consejos del Padre Pío para los que sienten que pierden las esperanzas


Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo algunos hombres extraordinarios que hacen de puente entre la tierra y el cielo, y ayudan a que miles de hombres puedan gozar del Paraíso eterno. El siglo XX nos dejó uno especialmente singular: el Padre Pío de Pietrelcina, un religioso capuchino nacido en ese pequeño pueblo del sur de Italia y muerto en 1968 en San Giovanni Rotondo. San Juan Pablo II lo elevó a los altares en 2002 en una canonización que batió todos los récords de asistencia. Hoy se puede decir que es el santo más venerado en Italia.
 El Padre Pío recibió unos dones especiales por parte de Dios como el discernimiento de las almas y su capacidad para leer las conciencias; curaciones milagrosas; la bilocación; el don de lágrimas; el perfume a rosas que desprendía y, sobre todo, los estigmas en pies, manos y costado que padeció durante 50 años.
A lo largo de su vida escribió miles de cartas a sus dirigidos espirituales que son una fuente de sabiduría cristiana práctica y de gran actualidad.
Pensamientos para afrontar el sufrimiento
A continuación una selección de pensamientos del Padre Pío ante el sufrimiento, extraídos, precisamente, de esas cartas. No tienen desperdicio. Dan esperanza y elevan el alma:
  1. “Si puedes hablar al Señor en la oración, háblale, ofrécele tu alabanza; si por mucho cansancio no puedes hablar, no te disgustes en los caminos del Señor. Detenté en la habitación como los servidores en la corte y hazle reverencia. El te verá, le gustará tu presencia, favorecerá tu silencio y en otro momento encontrarás consuelo cuando él te tome de la mano”.
  2. “Cuanta más amargura tengas, más amor recibirás”.
  3. “Jesús quiere llenar todo tu Corazón”.
  4. “Dios quiere que vuestra incapacidad sea la sede de su omnipotencia”.
  5. “La fe es la antorcha que guía los pasos de los espíritus desolados”.
  6. “En el tumulto de las pasiones y de las vicisitudes adversas nos sostenga la grata esperanza de la inagotable misericordia de Dios”.
  7. “Ponga toda la confianza sólo en Dios”.
  8. “El mejor consuelo es el que viene de la oración”.
  9. “No temas por nada. Al contrario, considérate muy afortunado por haber sido hecho digno y participe de los dolores del Hombre-Dios”.
  10. “Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual”.
  11. “Las tinieblas que a veces oscurecen el cielo de vuestras almas son luz: por ellas, cuando llegan, os creéis en la oscuridad y tenéis la impresión de encontraros en medio de un zarzal ardiendo. En efecto, cuando las zarzas arden, todo alrededor es una nubarrada y el espíritu desorientado teme no ver ni comprender ya nada. Pero entonces Dios habla y se hace presente al alma, que vislumbra, entiende, ama y tiembla”.
  12. “Jesús mío, es el amor que me sostiene”.
  13. “La felicidad sólo se encuentra en el cielo”.
  14. “Cuando os veáis despreciados, haced como el Martín Pescador que construye su nido en los mástiles de las naves es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba”.
  15. “Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del demonio tanto más cerca del alma está Dios”.
  16. “Bendice el Señor por el sufrimiento y acepta beber el cáliz de Getsemani”.
  17. “Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo”.
  18. “El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria”.
  19. “Recuerda que no se vence en la batalla si no es por la oración; a ti te corresponde la elección”.
  20. “La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios”.

domingo, 17 de julio de 2016

Confesión a lo Padre Pío


Su nombre: Pierino Galeone, hijo espiritual del Padre Pío, a quien el capuchino curó cuando estaba desahuciado por los médicos, al término de la Segunda Guerra Mundial.
 
Conocí a don Pierino, octogenario ya, en mayo de 2010, con motivo de mi viaje a San Giovanni Rotondo para componer un libro (Padre Pío. Los milagros desconocidos del santo de los estigmas) que está causando furor en millares de almas de medio mundo: España, Italia, Argentina, Brasil, Perú… y hasta Eslovaquia.
 
Un libro convertido en instrumento del Padre Pío para “dar más guerra muerto que vivo”, como él mismo prometió. Y fiel a su palabra, millares de almas, como digo, han retornado ya al Señor por intercesión de este gran santo después de leer esas páginas. Todavía hoy, al cabo de más de cuatro años, sigo recibiendo testimonios de conversiones y/o curaciones en mi correo electrónico.
 
Ahora, en Un juego de amor. El Padre Pío en nuestro camino al matrimonio, he creído oportuno revelar lo que me sucedió entonces con don Pierino, quien, lo mismo que el Padre Pío, posee el don de introspección de conciencias: lee tu alma.
 
Galeone fundó, en 1957, el instituto Siervos del Sufrimiento por expreso deseo del Padre Pío, con quien compartió más de veinte años de su vida. ¿Su misión? Extender por el mundo el gran valor de la penitencia corporal y espiritual en beneficio de las almas. Personas abnegadas que ofrecen diariamente sus sacrificios, grandes y pequeños, por la conversión y los pecados de los demás.
 
Los Siervos del Sufrimiento están presentes hoy también en Alemania, Suiza, Austria, Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Camerún, Togo y, cómo, en España.
 
En mayo de 2010, viajé a San Giovanni Rotondo confiado en que el libro del Padre Pío me “saldría gratis”. Pensé, ingenuo de mí, que ese trabajo literario no diferiría mucho de otros que ya había emprendido sobre los Borbones o la Guerra Civil española.
 
Añadiré que la víspera de mi entrevista con don Pierino había confesado con un obisporesidente en el mismo convento del Padre Pío. Pero al día siguiente, nada más concluir la conversación con don Pierino, éste me invitó con gesto severo: “José María, confiésate”.
 
Acto seguido, extendió las palmas de sus manos hacía mí, apremiándome: ¡”Dame tus pecados! ¡Dámelos!”. Imagínese el lector lo que pude llegar a sentir en aquel instante.“Señor –dije para mis adentros- si en algo te he ofendido que no sepa, aquí estoy para pedirte perdón”.
 
Y entonces, el confesor me preguntó: “¿Quieres decirme tus pecados o prefieres que te los diga yo?”. Opté por lo segundo, obnubilado. Comenzó así a enumerarme con pelos y señales todos y cada uno de los pecados cometidos desde que hice la Primera Comunión, a los seis años. Cada ofensa, que hasta ese mismo instante me había pasado inadvertida, se convirtió en un hachazo en mi alma herida.
 
Entendí finalmente por qué el Padre Pío me quería pulcro por dentro para abordar un libro que no es mío, sino de él, y que tantas almas está acercando a Dios.

http://www.religionenlibertad.com/confesion-a-lo-padre-pio-38573.htm

martes, 28 de junio de 2016

El arma del Padre Pío


Para combatir a Satanás eficazmente y en todas partes, el Padre usaba el santo Rosario, que rezaba sin interrupción y con perseverancia. Lo llamaba con un nombre signi­ficativo: el “Arma”. Se puede interpretar que era para él el arma de defensa y de ataque contra Satanás.

El 7 de octubre de 1916 el Padre Pío tuvo una visión, que por humildad prefirió decir que era un sueño. Cuenta él mismo:

"Me parecía estar -dice el Padre Pío- en la ventana del coro de la pequeña iglesia de San Giovanni Rotondo y mirando por la ventana vi en la plaza, ubicada delante de la iglesia, una inmensa muchedumbre muy apretada. Después de haber observado esta innumerable multitud de gente, me incliné a esta ventana, y pregunté:

“¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren?”

Y toda esta multitud, en coro, con una voz tosca y ensordecedora, gritó: “¡La muerte del Padre Pío!”. Me di cuenta que eran todos demonios.

Ante estas palabras entré al pequeño coro para rezar, uiitn llegó a mi encuentro la Santa Virgen, la cual, con una mirada maternal, apenada y con un gesto decidido, me puso entre las manos un “Arma”, diciéndome: ¡Con esta arma, eres tú quien ganarás! Me incliné en la ventana del pequeño coro y todas estas personas cayeron a tierra fulminadas, permaneciendo desva­necidas. ¡Yo me desperté!

En seguida me volví a dormir -prosigue el Padre Pío-, y me encontré en la misma ventana. Vi de nuevo una incontable multitud, asombrado, y no sin una cierta desilusión, grité: “¡Ah!... ustedes no han muerto!”, y pregunté otra vez: “¿Quiénes son ustedes?”. Ellos respondieron: “¡Somos cristianos!”. Ya tranquilizado, les dije: “¡Ustedes son los hijos y los discípulos de Jesús!... ¡Entonces, vengan conmigo! ¡Síganme y obedézcanme! ¡Y nadie más los perju­dicará!”

Y añadí: “Aprieten siempre en sus manos el Arma de María, y ustedes ganarán siempre y por todas partes la victoria sobre los enemigos infernales”.»

Cuando hablaba del Arma, sus hermanos no entendían de qué se trataba, no se sabía qué era, en qué consistía, dónde estaba escondida, cómo poder encontrarla.

Algunos días antes de su muerte, el Padre Pío reveló el misterio e indicó muy claramente el “Arma de María”.

Estando en su cama, dice a sus hermanos que estaban con él en su celda: “Pásenme el Arma”.

Y los hermanos, sorprendidos y con curiosidad, le pre­guntaron: “¿Dónde está el Arma? ¡Nosotros no vemos nada!”.

Y el Padre Pío respondió: “¡Está en mi hábito, que ustedes tienen colgado en la percha!”.

Los hermanos, después de haber buscado en todos los bolsillos de su hábito le dicen: “¡Padre, no hay ningún Arma en su hábito!... Solamente hay un Rosario”.

Y en seguida el Padre Pío dijo: “¡Y eso, ¿no es un Arma?!... ¿La verdadera Arma?”

Con esta Arma el Padre Pío derrotó a la inmensa multitud de diablos que estaban furiosos desde el comienzo de su ministerio sacerdotal en San Giovanni Rotondo, en la pequeña iglesia; con esta “Arma de María” venció conti­nuamente a Satanás y a sus satélites durante toda su vida, que estaba siempre expuesta a los ataques tan insidiosos del infierno.

El Padre Pío dio como legado a sus hijos espirituales: "Esto es mi testamento y mi voluntad: ¡Amen y hagan amar a la Virgen María! ¡Recen y hagan rezar el Rosario!”.

Por eso en la jaculatoria bien conocida, en honor a la Inmaculada, el Padre Pío había insertado: “Oh, María, sin pecado concebida, “terror de los demonios”, ruega por nosotros que recurrimos a ti”.

(Padre Pío, el primer Sacerdote estigmatizado. P. Ramón Ricciardi)

Milagro y bilocación del Padre Pío


La santidad del sacerdote capuchino Francesco Forgione, nacido en Pietrelcina, Italia el año 1885, era una devota certeza para muchos fieles, antes de los “dones” que la historia y testigos consignan:
Estigmas, bilocaciones (estar en dos lugares al mismo tiempo), capacidad de leer las concienciasal confesar, mediar en oración para que Dios sanare a personas… Todo incluso antes de ser canonizado, el 16 de junio de 2002. por el santo Papa Juan Pablo II como san Pio de Pietrelcina y cuya fiesta la Iglesia celebra el 23 de septiembre.
Francesco fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910 en la Catedral de Beneveto, y el 28 de julio de 1916 se estableció en San Giovanni Rotondo, donde permaneció hasta su muerte, el 23 de septiembre de 1968. Es allí donde se inicia el apostolado de Francesco, el Padre Pio, quien toca el corazón de los pobres y enfermos… los del cuerpo y el alma, sus predilectos. Salvar almas era su norte y quizás por ello también el demonio le dedicó permanentes acosos que Dios permitió acorde al misterio salvífico que deseaba expresar a través de Padre Pío.

El testigo que entrevistó al propio Padre Pío

Angelo Battisti, director de la Casa Alivio del Sufrimiento y dactilógrafo de la Secretaría de Estado del Vaticano, fue uno de los testigos en el proceso de beatificación del santo religioso, nos cuenta:
El Cardenal József Mindszenty, arzobispo de Esztergom, Primado y Regende de Hungría, fue encarcelado por las autoridades comunistas en diciembre de 1948 y condenado a prisión perpetua el año siguiente.
Fue falsamente acusado de conspirar contra el gobierno socialista. Pasó ocho años en la cárcel y en prisión domiciliar hasta ser liberado durante la revuelta popular de 1956, cuando se refugió en la delegación comercial de los Estados Unidos, en Budapest, hasta 1873, año en que Paulo VI impuso su salida y su renuncia a la arquidiócesis.
En aquellos años de prisión se habría dado la bilocación, que llevó al Padre Pio hasta la celda del Cardenal.
Angelo Battisti describe la escena milagrosa:
“El capuchino estigmatizado, mientras se encontraba en San Giovanni Rotondo, fue a llevarle al Cardenal el pan y el vino destinados a transformarse en el cuerpo y sangre de Cristo. (…).”

“Es simbólico el número de registro del detenido impreso en su pijama de presidiario: 1956, año de la liberación del Cardenal.”

“Como es sabido – cuenta Battisti – el cardenal Mindszenty fue preso, colocado en la cárcel y vigilado permanentemente. Con el pasar del tiempo, crecía fuertemente su deseo de poder celebrar la Santa Misa.”

“Una mañana, se presentó delante de él el Padre Pio, con todo lo que él precisaba. El Cardenal celebra su misa y el Padre Pio le sirve (como acólito). Después conversaron y, al final, el Padre Pio desaparece con todo lo que había llevado.”
“Un padre venido de Budapest me habló confidencialmente sobre el hecho, preguntando si yo podría obtener una confirmación del Padre Pio. Le dije que si yo hubiese preguntado una cosa de esas, el Padre Pio me habría expulsado a los rezongos.”
Pero una noche de marzo de 1965, al final de una conversación, Battisti preguntó al capuchino estigmatizado:

– Padre, ¿el Cardenal Mindszenty lo reconoció a usted?

– Después de una primera reacción de irritación, el santo respondió:

– “Nosotros nos encontramos y conversamos, ¿y a ti te parece que no me habría reconocido?”

Confirmando así la bilocación a la cárcel, que habría sucedido algunos años antes.

“Entonces el Padre Pio se volvió triste y agregó: «El diablo es feo, pero lo habían dejado más feo que el diablo»”, refiriéndose a los malos tratos que sufría.
Lo que demuestra que el Padre Pio lo había socorrido desde el inicio de la prisión, porque no se puede concebir, humanamente hablando, cómo el Cardenal fue capaz de resistir a todo el sufrimiento a que fue sometido y que él describe en sus memorias.
El Padre Pio entonces concluyó: “Acuérdese de rezar por ese gran confesor de la Fe, que tanto sufrió por la Iglesia”.

martes, 15 de marzo de 2016

Esa misteriosa devoción de Bergoglio por padre Pio

Un libro en Italia habla de la conexión del Papa Francisco con el fraile capuchino


Nunca hasta el Año de la Misericordia, el papa Francisco había citado a san Pío de Pietrelcina en sus discursos u homilías; no se conocen libros o publicaciones en las que se hable de un vínculo entre Bergoglio y el santo; pero el Pontífice quiso, sorprendiendo a muchos, que durante el Jubileo extraordinario de la Misericordia se expusieran en la Basílica de San Pedro los restos del fraile estigmatizado.

Por tanto, el vínculo entre el pontífice argentino y el Santo de Pietrelcina resulta “misterioso”, y ha sido indagado y profundizado por Ignazio Ingrao, escritor y vaticanista del semanario Panorama, en su libro “El signo de padre Pío. De santo perseguido a símbolo de la Iglesia de la Misericordia del papa Francisco” (Ed Piemme), en el que se pregunta in cómo “nació la devoción del papa Francisco por Francesco Forgione” (nombre secular del padre Pío).

Un “indicio”: la “frase que el pontífice pronunció en abril de 2014 bendiciendo una estatua de madera del padre Pío que le trajeron los frailes de san Giovanni Rotondo: “Padre Pío, ahora estamos más cerca, yo te bendigo, pero tu protégeme …”.

Ingrao, para “reconstruir el misterioso vínculo espiritual entre Francisco y el padre Pío”, pide ayuda a “un testigo de excepción: el padre Marciano Morra”, que durante veinticinco años fue “secretario general de los grupos de oración del padre Pío”.

Cuenta el franciscano: “Cuando estaba en Argentina, como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio había tenido noticias sobre el padre Pío solo fragmentarias e indirectas. Lo que despertó su atención y picó su curiosidad fueron dos hechos muy importantes, que sucedieron en 2002, cuando Bergoglio era ya cardenal: la ceremonia de canonización de san Pío, el 16 de junio de ese año, y el descubrimiento, con esta ocasión, de la gran difusión de los grupos de oración del padre Pío en la capital argentina”.

El clamor mediático de la proclamación de Pío de Pietrelcina “impulsó al cardenal Bergoglio a informarse más a fondo sobre la presencia y actividad de los grupos de oración del padre Pío en la ciudad. Descubrió que ya eran más de ochenta”.

Bergoglio entonces manda a Roma dos personas de confianza para conocer mejor este fenómeno: su portavoz, padre Guillermo Marcó, y una amiga suya, Ana Cristina Cernusco, secretaria personal del ex-presidente argentino Fernando de la Rúa.

“El padre Marcó y la señora Cernusco – prosigue Morra – llegados a Italia, encontraron a monseñor Riccardo Ruotolo, presidente de la Casa Alivio del Sufrimiento y de los grupos de oración del padre Pío”.

El padre Morra estuvo presente “en esa conversación. Los dos “enviados” de Bergoglio hicieron muchas preguntas, sobre todo sobre los grupos de oración: cuántos eran, cómo se organizaban, quién los seguía”.

“Al final del encuentro nos propusieron acudir a Argentina para tener un coloquio personal con el cardenal Bergoglio. La propuesta nos causó cierta sorpresa pero entendimos bien la importancia de la oportunidad, así que organizamos el viaje”.

De ese viaje a Buenos Aires, explica el fraile: “Fuimos dos a Argentina, yo y monseñor Giuseppe Ruotolo, hermano de Riccardo. Cuando llegamos al arzobispado estábamos algo tensos. No sabíamos lo que nos pediría el cardenal. Nos hicieron acomodar en una pequeña habitación, cinco metros por cinco. Bergoglio llegó en seguida. Y fue un encuentro maravilloso. Nos acogió como si fuésemos viejos amigos”.

“Me impresionó mucho su dulzura, su afabilidad, el sentido fuerte de la amistad que trasparentaba su rostro y sus palabras. Hablamos largo rato. Lo primero que nos preguntó fue la forma jurídica de los grupos de oración. Le explicamos que el estatuto está aprobado directamente por la secretaría de Estado y a esa se remiten directamente. Esto representa una garantía para la Iglesia y para los obispos diocesanos.

Después fuimos al concreto. Nos preguntó por la finalidad de los grupos de oración. Y le explicamos que el objetivo principal es llevar paz y serenidad al mundo. De hecho, nacieron en respuesta al famoso radiomensaje de Pío XII de 1942, en un momento muy difícil de la historia, cuando Europa vivía la dramática experiencia de la Segunda guerra mundial. A ellos el papa Pacelli confió la tarea, siguiendo las enseñanzas del padre Pío, de rezar por la paz”.

“Los grupos se nutren de la lectura de la Biblia y con la Palabra de Dios – continua –. Y esto, en tiempos de Pío XII, representó otra importante novedad mucho antes del Concilio Vaticano II. Padre Pío, de hecho, intentó siempre atydar a los fieles a rezar con la Sagrada Escritura”: Morra se dio cuenta de que este aspecto “gustó mucho a Bergoglio, que aún hoy, convertido en papa, recomienda continuamente a los fieles que lean el Evangelio y se dejen acompañar por las palabras de Jesús”.

Otro aspecto que el arzobispo de la capital argentina deseó profundizar en el encuentro fue el tema de las “obras de caridad. De hecho, los grupos de oración no son sólo un movimiento de oración, sino que son también muy activos. Se proponen llevar ayuda a los necesitados. Testimonio viviente de esta actividad es la Casa Alivio del sufrimiento, el hospital de San Giovanni Rotondo querido personalmente por padre Pío”.

Después, la Confesión: san Pío fue un verdadero “apóstol del confesionario”, y “Bergoglio apreció mucho este aspecto”.

De ese encuentro en Buenos Aires nació un vínculo profundo y fuerte Bergoglio-padre Pío, vínculo que permanecería “escondido tras bambalinas”, casi invisible, durante once años, para salir a la luz, “explotar” con toda su fuerza cuando el argentino, ya como Papa, convertiría al Santo en un símbolo del Jubileo de la Misericordia.

Vatican Insider

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