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lunes, 30 de mayo de 2022

MISAL MENSUAL JUNIO 2022

viernes, 27 de mayo de 2022

Novena al Espíritu Santo


Novena al Espíritu Santo


«Este es el misterio de Pentecostés: el Espíritu Santo ilumina al espíritu humano y, al revelar a Cristo  crucificado y resucitado, indica la manera de llegar a ser más como él, es decir, ser ‘la imagen y el instrumento del amor que fluye de Cristo.'»
 (Papa Benedicto XVI, 04 de junio de 2006)

ORACIÓN INICIAL
Ven, Espíritu Santo, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu y renueva la faz de la Tierra.
Las siguientes dos oraciones se dicen al final de cada día de la novena.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco, alma y cuerpo a ti, Eterno Espíritu de Dios. Adoro la brillantez de tu pureza, la infalible rectitud de tu justicia, y la naturaleza incondicional de tu amor. Tu eres la fortaleza y luz de mi alma. En ti vivo y me muevo y existo. No quiero ofenderte nunca con mi infidelidad, y te pido con todo mi corazón me ayudes a evitar aún el más pequeño de los pecados contra ti. Guarda con tu misericordia mis pensamientos y concédeme siempre buscar tu luz, escuchar tu voz, y seguir tus inspiraciones. De ti dependo y a ti me entrego, te pido que por tu compasión cuides mi debilidad. Te imploro, Espíritu Divino, me ayudes en mi enfermedad y me mantengas siempre en tu gracia. Dame la gracia O Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, de decir siempre y en todo lugar: “Habla Señor, tu siervo escucha.” Amén.

ORACIÓN POR LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO
Oh Señor Jesucristo, antes de ascender al cielo Tu prometiste enviarnos tu Santo Espíritu para terminar tu obra aquí en la tierra. Concédeme ese mismo Espíritu para que mi alma sea santificada y crezca en la obra de tu gracia y tu amor. Concédeme el Espíritu de Sabiduría, que deteste las cosas vanas de este mundo y aspire solo a las cosas eternas; el Espíritu de Entendimiento, para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad; el Espíritu de Consejo, que siempre pueda escoger la manera más segura de complacer a Dios; el Espíritu de Fortaleza, que cargue mi cruz junto a ti y que pueda sobrepasar todos los obstáculos que se oponen a mi salvación con valentía; el Espíritu de Conocimiento, que pueda conocer a Dios y a mí mismo y crecer en santidad; el Espíritu de Piedad, que pueda encontrar en el servicio a Dios algo dulce y agradable; y el Espíritu de Temor a Dios, que pueda estar lleno de reverencia a Dios y tema desagradarle en cualquier manera. Ayúdame querido Señor, a ser uno de tus verdaderos discípulos y anímame con Tu Espíritu en todas las cosas. Amén.


PRIMER DÍA: Por todos los dones
Poderoso y eterno Dios, mediante el agua del bautismo del Espíritu Santo, me haz restaurado a tu imagen y semejanza, y perdonaste todo mi pecado. Desde el cielo envía tu Espíritu de siete dones: Lléname con el Espíritu de Sabiduría y Entendimiento, el Espíritu de Consejo y Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y Piedad y el Espíritu de Santo Temor. Ayúdame a vivir en estos dones, que sea purificado, rechace el mal y sirva a Tu Reino. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
SEGUNDO DÍA: El Don de Sabiduría
Ven y lléname, O Espíritu de Sabiduría, y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, en su extremada grandeza, poder y belleza. Enséñame a amar esto sobre todas las alegrías y satisfacciones pasajeras de la tierra y a preferir tu sabiduría sobre la sabiduría del mundo. Ayúdame a crecer en tu sabiduría especialmente durante las tentaciones, pruebas y los retos diarios que enfrento. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
TERCER DÍA: El Don de Entendimiento
Ven y lléname, O Espíritu de Entendimiento, ilumina mi mente, que pueda aceptar y creer los misterios de la salvación y las verdades de tu reino para poder mantenerme en el camino al cielo y servir tu reino en mi vida diaria. Ayúdame a discernir lo que es malo, e ilumíname para que pueda ser santo aquí en la tierra y vivir contigo para siempre en la luz de Tu Gloria con la clara visión del Padre y el Hijo. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
CUARTO DÍA: El Don de Consejo
Ven y lléname, O Espíritu de Consejo. Ayúdame y guíame en todas las cosas, que pueda hacer tu santa voluntad. Inclina mi corazón a preferir solamente lo que es bueno; alejarme de lo malo, y dirígeme en el camino recto de tus mandamientos hasta esa meta de la vida eterna que tanto deseo. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
QUINTO DÍA: El Don de Fortaleza
Ven y lléname O Bendito Espíritu de Fortaleza. Protege mi alma en tiempos de prueba y adversidad. Sostén mis esfuerzos de santidad y fortaléceme en mi debilidad, y dame fortaleza en los ataques y tentaciones de mis enemigos, que estos no me superen y me separen de ti, mi Dios y mi mayor Bien. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
SEXTO DÍA: El Don de Conocimiento
Ven y lléname O Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme la percepción de la voluntad del Padre en todas las cosas, y en cada momento el día. Crea en mi la conciencia de la inutilidad de las cosas terrenas y la fealdad de los deseos pecaminosos, que pueda yo mantener la pureza en todas mis decisiones y usar las cosas de este mundo solo si te traen gloria. Dime lo que tengo que saber para mi salvación y para el servicio a los demás. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
SÉPTIMO DÍA: El Don de Piedad
Ven y lléname, O Bendito Espíritu de Piedad. Posee mi corazón. Dame humildad. Enciende en mí el amor a Dios y toda autoridad legítima por el bien de Su reino. Que me incomode todo lo que es malo, para que pueda alejarme de la maldad y vivir solo en ti. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
OCTAVO DÍA: El Don del Santo Temor
Ven y lléname, O Bendito Espíritu del Santo Temor. Penetra mi alma para que te honre, te obedezca y te prefiera a ti, Señor Jesús, a Dios Padre, y a ti sobre todas las cosas. Ayúdame a rechazar las cosas que te ofenden, y hazme digno de tu presecncia ante la pureza de tus en tu Majestad Divina del cielo, donde vives y reinas por siempre en la unidad de la Santa Trinidad. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones
NOVENO DÍA: Los Frutos del Espíritu Santo
Ven y lléname, O Divino Espíritu. Llena mi corazón con tus frutos celestiales: tu amor por los demás, tu alegría, tu paz, tu bondad, tu generosidad, tu fidelidad, tu gentileza y tu templanza, que nunca me canse de servir a Dios.  Mantenme cerca de ti para que mi vida produzca frutos en abundancia. Ayúdame a someterme continuamente y fielmente a tu inspiración divina para unirme eternamente a ti en el amor del Padre y del Hijo. Amén.
Un Padre Nuestro, un Avemaría, siete Glorias…,
Acto de Consagración, Oración de 7 dones

miércoles, 25 de mayo de 2022

Feliz cumpleaños! #PadrePío

Feliz cumpleaños! #PadrePío


 

sábado, 19 de febrero de 2022

Oración de ayuda al Padre Pío en momentos difíciles


Padre Pío, tú que has recibido del Señor la gracia para realizar cosas extraordinarias, te pido en oración que me concedas, por Su intercesión, la Ayuda para superar estos momentos difíciles. Oh Padre Pío, fiel servidor de Dios nuestro Señor, la Iglesia te honra como generoso difusor de la divina misericordia: ayúdame, ven a mi rescate y líbrame de esta difícil situación.

Clementísimo Padre Pío, siempre has sido un consuelo para el sufrimiento humano, has dado alivio y paz, gracias y favores: escuche mi oración, realmente necesito de tu ayuda para resolver este momento difícil que está poniendo a prueba mi vida. Dulce Padre Pío, ayúdame en este momento de dificultad, en los cuales los esfuerzos parecen en vano y mis pasos vacilan. Te suplico, guíame, dame fuerzas, no me abandones en la desesperación. Te dirijo mi oración para pedir ayuda en estos momentos difíciles.

Glorioso Padre Pío, busco en ti la fuerza cuando estoy afligido, me dirijo a ti para buscar refugio y protección, en ti mi coraje y mi seguridad, en ti mi punto de apoyo y mis ganas de vivir. Otórgame un corazón generoso, enséñame la generosidad y ayúdame a hacer buenas obras sin buscar una recompensa terrenal. Si soy indigno, ayúdame a arrepentirme y a expiar muchos pecados. Padre Pio, ora conmigo para invocar al Señor, para que yo sea merecedor de ser escuchado en mi oración y pueda recibir del Altísimo todo el apoyo que necesito en la resolución de esta situación difícil.

Amado Padre Pío, tú que conoces mi pasado, presente y futuro, nada es desconocido para ti – Llena el vacío de mi vida y cólmalo de gozo y esperanza. Muéstrame tu afecto una vez más, oh mi dulce Padre Pío, obtén de Dios Todopoderoso, todo el apoyo para resolver esta situación difícil y urgente (hacer con mucha fe y confianza la petición que usted necesita). Oh Padre Pío, santo entre los hombres, intercede por mí. Amén

sábado, 12 de febrero de 2022

Oración para pedir la bendición de un milagro


Padre Pío, el Señor Todopoderoso te ha hecho testigo vivo de Cristo crucificado, marcando tu cuerpo con las heridas de la pasión de su Hijo. En su misericordia, te ha bendecido generosamente con los dones del Espíritu y te ha concedido el privilegio de realizar prodigios y milagros. Glorioso Padre Pio, por mis pecados soy indigno de comparecer ante la Divina Majestad para pedir la gracia de un milagro. Por esto, humildemente, te elevo esta oración para pedir Tu intercesión por mi urgente petición.

Dulce Padre Pío, fiel siervo de Dios, tú conoces muy bien nuestras miserables condiciones humanas, ten piedad de mí y ven a mi rescate. Yo sé que tu corazón se conmueve al verme abrumado por el dolor y la desesperación: por eso Padre Pío, te imploro que aceptes esta oración para recibir la bendición de un milagro por mi urgente necesidad (hacer con mucha fe y confianza la petición que usted necesita).

Oh Padre Pío, esperanza de los necesitados, mírame con bondad y ayúdame. Una palabra tuya será suficiente para que Dios nuestro Señor tenga compasión por mí y me escuche. Otórgame un corazón caritativo, enséñame la generosidad y ayúdame a hacer buenas obras sin buscar una recompensa terrenal. Padre Pío, Santo entre los hombres, quita la tristeza de mi corazón, envuélveme con tu luz – haz que mi oración para obtener un milagro urgente sea digna de ser escuchada en el cielo.

Amado Padre Pío, en oración y con inmensa confianza, entrego mi vida en tus manos, ya que tengo la certeza en mi corazón de que intercederás ante el Altísimo por la petición que necesito, y que estarás a mi lado para ayudarme a aceptar su voluntad. Amén

lunes, 13 de septiembre de 2021

Así rezaba el Padre Pío


El Santo Padre Pío rezaba diariamente esta coronita por todos aquellos que le pedían oraciones:

NOVENA AL SAGRADO CORAZON DE JESUS

I.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “En verdad os digo, pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán!.
He ahí que, confiando en tu Palabra divina, yo llamo, yo busco, yo pido la gracia……
Padre Pío ruega al Señor en nombre de Jesucristo
(gracia que desea)
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

II.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “En verdad os digo, todo aquello que pediréis a mi Padre en mi Nombre, El os lo concederá”.
He ahí que al eterno Padre en tu Nombre yo pido la gracia…….
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

III.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: ” En verdad os digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás!”
He ahí que basándome en la infalibilidad de tus santas palabras yo pido la gracia……
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús, el cual es imposible no sentir compasión por los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que pedimos en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Padre Pío, el director espiritual


El padre Pío inició su actividad de dirección espiritual, en el sentido ordinario de la expresión, con un primer grupillo de almas desde su llegada a San Giovanni Rotondo. Los puntos clave fueron dos encuentros semanales con conferencias en común, la propuesta de los medios de perfección más principales, según la doctrina común tradicional, y la unidad de padre espiritual y confesor.

No es erróneo el reconocer en este pequeño grupo el primer «grupo de oración», según su propósito de formar «pocas y bien formadas almas que a su vez serán simiente para otras almas», y, según su misma sugerencia expresada en el desarrollo de las reuniones: «Los materiales están preparados -dijo-, ahora comenzar a construir». Pero el aspecto más notable de la dirección espiritual del padre Pío y de su estatura como director espiritual se puede deducir de la dirección por correspondencia, considerada por los expertos como extraordinaria. El epistolario publicado comprende tres volúmenes. Tal correspondencia, interrumpida por orden del entonces Santo Oficio el 2 de junio de 1922, ocupa ciertamente un puesto de honor entre los epistolarios clásicos del género.

Motivos de espacio no permiten ni siquiera una sumaria indicación de las características y dimensiones de la dirección espiritual hecha por el padre Pío, y por eso hay que remitirse a los estudios realizados por el padre Melchor de Pobladura: En la escuela espiritual del padre Pío y Problemática de la dirección espiritual en el epistolario del padre Pío.

La novedad de tal dirección no hay que buscarla tanto en los medios y en las indicaciones de teología espiritual cuanto en la constancia de vivir en primera persona y en hacer vivir a las almas dirigidas las verdades fundamentales de la fe, es decir, en la figura del director espiritual.
Con este fin, conviene hacer aquí una primera observación y es que, en la galería de las muchísimas almas dirigidas por él, el padre Pío conmensura el hilo conductor del compromiso en santificarse a la gran variedad de edad, cultura, condición social o profesión de cada una de las personas. El padre Pío se nos revela como un genial y santo artista del método diferenciado. Le dijeron en una ocasión: «Padre, verdaderamente sois todo de todos». Y él añadió rápidamente: «Corrige. ¡Soy todo de cada uno! Cada cual puede decir: el padre es mío».

Esta totalidad de rendición voluntaria, centrada en cada una de las almas, está basada en la profunda convicción de actuar por mandato de Dios: «Yo soy un instrumento en las manos divinas, que sólo sirve para algo si es manejado por el artífice divino». La exigencia de que los demás vean a Dios y no la imagen del director es el segundo punto relevante, el cual nos permite explicar, con dificultad pero de forma segura, la fuerza moral, a veces brusca y dolorosa, ejercitada al guiar las almas hacia Dios.
«Siguiendo al padre Pío -confiesa cándidamente una hija espiritual- se sufría fuertemente: sus pruebas, sus reprensiones, su diferente trato con las almas, partía de dolor el corazón y se necesitaba mucha fe para decir que su modo de proceder así era justo».

Un tercer elemento de relieve, que subraya su constante vocación corredentora, es la clara, sincera, íntima participación del director espiritual padre Pío en las angustias, conflictos interiores, desolaciones y penas de las almas dirigidas: «Siento como mías vuestras aflicciones». «Haré míos todos vuestros dolores y todos los ofreceré en holocausto al Señor por vosotros». Es el método de la dirección espiritual participada que caracteriza específicamente al padre Pío como director espiritual y hace más eficaz su trabajo como guía de la perfección. El padre Pío se sentía dirigiendo a las almas como el «pobre cireneo», el «piadoso cireneo que lleva la cruz por todos».

La clientela mundial

La característica más típica de la poderosa llamada de lo divino realizada por el padre Pío durante cincuenta años, es la universalidad. Casi como por una especie de atracción de gravedad, de todas las partes del mundo se moviliza la gente para acercarse al padre Pío.  Gente de todas las edades, de toda clase social, de cualquier condición económica, de todas las jerarquías eclesiásticas y políticas, de todo nivel cultural; gente de todas las naciones, de todas las razas acude al padre Pío con su carga de problemas y necesidades.  Y cuando la gente no puede viajar hasta él, escribe centenares, quizá miles de cartas al día en todos los idiomas: desde los más diferentes dialectos italianos a la mayoría de las lenguas más difundidas en el mundo.   La novedad del hecho manifiesta una especie de revolución copernicana en San Giovanni Rotondo, realizada por el padre Pío en un momento histórico en el cual se pone de relieve la respuesta al mandamiento evangélico: «Id a todo el mundo», con un exagerado activismo. Pero en San Giovanni Rotondo se cumple aquello que Jesús había dicho de sí mismo: «Venid todos a mí». Autorizada y manifiestamente este hecho ha sido puesto de relieve por el papa Pablo VI cuando se ha referido a la «clientela mundial» del padre Pío.  Y es natural preguntarse con fray Maseo: «¿Por qué a ti, por qué a ti, por qué a ti?»… Y la respuesta, una vez más, viene dada por el propio Pablo VI que define al padre Pío como «el representante marcado con los estigmas de nuestro Señor» (20 septiembre 1971). La gente no lleva a San Giovanni Rotondo sólo su carga de problemas y necesidades, sino que en lo más íntimo de su alma lleva consigo la única necesidad de ver a Dios y a Jesucristo en el hombre de Dios que es el padre Pío. Se repiten las maravillas de Dios: «Cuando sea levantado sobre la tierra atraeré todos a mí».  El mundo percibía claramente la respuesta alternativa al problema fundamental de su siglo: no se puede ser santos sin Dios, no se puede vivir sin la gracia. «Siento asiduamente una voz que me dice: santifícate y santifica», había dicho el padre Pío a una de sus hijas espirituales en el lejano noviembre de 1922. Y con intuición maravillosa la gente de todo el mundo comprendía rápidamente que las señales en las manos, en los pies y en el costado del primer sacerdote estigmatizado no podían ser interpretadas sino como «motivos de credibilidad» de la misión del padre Pío en el mundo contemporáneo de ser clavado en la cruz para actualizar la redención; y comprendía más pronto todavía que los dones carismáticos concedidos por Dios al padre Pío -como el discernimiento de espíritus, la profecía, el don de la bilocación, los efluvios y perfumes olorosos- no eran otra cosa que «medios providenciales para acreditar el misterio de la reconciliación con Dios». Sin embargo, la «clientela mundial», al mismo tiempo, crecía en torno al padre Pío por otra línea de fuerza, de naturaleza esencialmente espiritual: la dirección de las almas, la confesión sacramental y la celebración de la misa.

por Alejandro de Ripabottoni, o.f.m.cap.

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