miércoles, 10 de julio de 2013

Si es deseo de Dios


Si es deseo de Dios que a los aromas espirituales también agregue los corporales, ¿no te basta para hacerte lo más posible feliz en este valle de exilio?
¿Y qué otra cosa se puede desear fuera de la voluntad de Dios? ¿Qué otra cosa puede clamar un alma consagrada a él? ¿Qué deseas tú, pues, si no que los designios divinos se cumplan en ti? Ánimo, entonces, y siempre adelante en los caminos del amor divino, estando segura que cuanto más tu voluntad se vaya unificando y uniformándose a la de Dios, tanto más crecerá en perfección.
Tengamos siempre presente que acá en la tierra es un lugar de combate y que en el paraíso se recibirá la corona. Porque acá es el lugar de la prueba y el premio se recibirá allá arriba. Porque acá estamos en la tierra de exilio y nuestra patria verdadera es el cielo y es necesario aspirar continuamente hacia ella. Habitemos, por ello, Raffaelina, con la fe viva, con la esperanza firme y con el ardiente afecto en el cielo, con el vivísimo deseo mientras estemos de camino, para poder un día, cuando le agrade a Dios, habitar con toda la persona.
 (24 de junio de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 452)

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