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miércoles, 3 de febrero de 2021

Misal Febrero 2021

martes, 2 de febrero de 2021

La receta «irresistible» del Padre Pío para un matrimonio feliz


Giovanni y Paola llevan casados sesenta años y no dudan en dar testimonio a su alrededor de que su pareja dura gracias a esta “receta” del Padre Pío


Padre Pío tenía un ritual cotidiano: cada día, recitaba el pequeño rosario al Sagrado Corazón de Jesús, una oración para la intención de todos quienes se encomendaban a sus oraciones. Y eran muchos los que le pedían su intercesión por una causa difícil. Entre ellos, Giovanni y Paola Siena, una pareja italiana a la que el místico de Pietrelcina había “prometido” nueve hijos…


Todo comenzó en la década de 1920 en San Giovanni Rotondo, donde vivía el Padre Pío. Giovanni Siena conoció por primera vez al místico capuchino durante su primera comunión en 1928. Tenía 8 años por entonces. Tras haber trabajado en las minas, luego como docente y periodista, terminó por unirse al equipo de la clínica para personas necesitadas fundada por el Padre Pío, la Casa Sollievo della Sofferenza, donde se cruzó de nuevo con el padre capuchino.


En ese mismo momento, su futura esposa Paola, una joven de 21 años, hacía visitas regularmente al místico. Como ella misma atestiguaría más tarde, fue gracias a la intercesión del Padre Pío que resultó milagrosamente sanada de su depresión y de graves problemas pulmonares.


«Un buen joven»

Como Paola residía también en San Giovanni Rotondo, veía con frecuencia al místico. Convencida de que su vocación se encontraba en el matrimonio, la joven pidió consejo un día al Padre Pío: “Pero ¿cuál es tu deseo profundo?”, le preguntó el capuchino. Paola le respondió que quería fundar una familia, que le encantaban los niños y que soñaba con tener los suyos propios. “Entonces, recemos para que Dios te permita conocer a un buen joven”, concluyó el místico, y le dio algunos consejos: confesarse regularmente y comulgar todos los días.


Algún tiempo después, Paola descubrió que un tal Giovanni tenía mucho interés en ella. Se lo encontraba de vez en cuando en el entorno del futuro santo. Cuando convinieron prometerse al cabo de unos meses, decidieron rezar juntos diariamente y confiar a Dios su futuro matrimonio.


El 27 de agosto de 1950, durante una misa celebrada a las 5 de la mañana, el religioso les dio el sacramento del matrimonio. Emocionado, Pío repitió al final de la ceremonia este anhelo: “¡Sed felices, sed felices, sed felices!”.


La receta del Padre Pío

Cuando llevaban casados solamente algunos meses, Paola y Giovanni descubrieron que no podían tener hijos: Paola padecía infertilidad. El Padre Pío, que seguía acompañando a la pareja, les prometió rezar todos los días el pequeño rosario al “Sagrado Corazón de Jesús” y le dijo a Giovanni que lo contara en su libro Il mio amico Padre Pio: “Ya verás, tendrás tantos hijos como hay coros de ángeles”.


Con sorprendente rapidez, una pequeña les nació el 24 de julio de 1951. Sin embargo, cayó gravemente enferma y, según los médicos, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. La desesperada pareja pidió entonces al Padre Pío que rezara por su hija a punto de morir. Él les tranquilizó en seguida: su hija no moriría y viviría mucho tiempo. Y la niña sanó.


Después de este “milagro”, Giovanni y Paola permanecerían aún más cercanos al místico, hasta su muerte en 1968.


Se confesaban con él, rezaban con él y le pedían regularmente consejo en relación al matrimonio, a la educación de sus nueve hijos y a las preocupaciones cotidianas.


Paola dijo un día: “Después de sesenta años de matrimonio, puedo decir que la receta del Padre Pío, esta oración al ‘Sagrado Corazón de Jesús’, funciona. Giovanni y yo nos queremos como el primer día”.

domingo, 17 de enero de 2021

Las 15 frases más emblemáticas del Padre Pío


El Padre Pío será recordado durante mucho tiempo por sus innumerables enseñanzas espirituales y que se plasmaron en decenas de frases emblemáticas a lo largo de su vida. Aquí se puede leer 15 ellas gracias a la selección del National Catholic Register.


1. La sociedad de hoy no reza, por eso se está desmoronando.

2. La oración es la mejor arma que poseemos, la llave que abre el corazón de Dios.

3. Ora, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Nuestro Señor misericordioso escuchará tu oración.

4. Sería más fácil para el mundo existir sin el sol que sin la Santa Misa.

5. Mil años de disfrutar de la gloria humana no valen ni una hora en dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento.

6. En la vida espiritual, el que no avanza retrocede. Sucede como con un barco que siempre debe seguir adelante. Si se detiene, el viento lo devolverá.

7. Debes hablar a Jesús también con el corazón, además de los labios; de hecho, en ciertos casos debes hablar con Él solo con el corazón.

8. Siempre debemos tener coraje, y si nos llega alguna languidez espiritual, corramos a los pies de Jesús en el Santísimo Sacramento y ubiquémonos en medio de los perfumes celestiales, y sin duda recuperaremos nuestra fuerza.

9. ¿Hace algún tiempo que no amas al Señor? ¿No lo amas ahora? ¿No anhelas amarlo para siempre? Por lo tanto, ¡no temas! Aún admitiendo que has cometido todos los pecados de este mundo, Jesús te repite: “¡Muchos pecados te son perdonados porque has amado mucho!”.

10. No te preocupes por las cosas que generan preocupación, desorden y ansiedad. Una sola cosa es necesaria: Elevar tu espíritu y amar a Dios.

11. Donde no hay obediencia, no hay virtud; no hay bondad ni amor. Y donde no hay amor, no hay Dios. Sin Dios, no podemos alcanzar el Cielo. Estas virtudes forman una escalera; si falta un paso, nos caemos.

12. Los mejores medios para protegerte de la tentación son los siguientes: cuida tus sentidos para salvarlos de la tentación peligrosa, evita la vanidad, no dejes que tu corazón se exalte, convéncete del mal de la complacencia, huye del odio, reza cuando sea posible. Si el alma supiera el mérito que uno adquiere en las tentaciones sufridas en la paciencia y conquistado, estaría tentado a decir: Señor, envíame tentaciones.

13. Es necesario proteger todos tus sentidos, especialmente tus ojos: son los medios por los cuales toda la fascinación y el encanto de la belleza y la voluptuosidad entran en el corazón. Cuando la moda, como en nuestro tiempo, es hacia la provocación y expone lo que antes era incorrecto pensar, se debe tener precaución y autocontrol. Siempre que sea necesario, debes mirar sin ver y ver sin pensarlo.

14. Debes recordar que tienes en el Cielo no solo un Padre sino también una Madre. Entonces recurramos a María. Ella es toda dulzura, misericordia, bondad y amor para nosotros porque es nuestra Madre.

15. El amor y el miedo deben ir unidos, el miedo sin amor se convierte en cobardía. El amor sin miedo se convierte en presunción. Cuando hay amor sin miedo, el amor corre sin prudencia y sin restricción, sin preocuparse por dónde va. 


viernes, 8 de enero de 2021

Misal Enero 2021

 



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sábado, 26 de diciembre de 2020

Cuando el Niño Jesús se apareció milagrosamente a Padre Pío por Navidad

 



Al santo Padre Pío le encantaba la Navidad. Sintió una especial devoción por el Bebé Jesús siendo ya un niño.


Según el sacerdote capuchino fray Joseph Mary Elder: “En su hogar en Pietrelcina, preparaba el Belén él mismo. A menudo empezaba a trabajar en él ya en octubre. Mientras sacaba a pastar el rebaño familiar con unos amigos, buscaba arcilla para moldear las estatuillas de los pastores, las ovejas y los Reyes Magos. Ponía un cuidado especial en la creación del niño Jesús, al que reconstruía una y otra vez incesantemente hasta que sentía que le había quedado perfecto”.


Esta devoción le acompañó durante toda su vida. En una carta a su hija espiritual, escribió: “Al comenzar la santa novena en honor del santo Niño Jesús, mi espíritu se ha sentido como renacer a una vida nueva; el corazón se siente demasiado pequeño para contener los bienes del cielo”.


La misa de Medianoche en concreto era una celebración llena de dicha para el Padre Pío, quien la celebraba todos los años dedicando muchas horas para oficiar cuidadosamente la Santa Misa. Su alma se elevaba hacia Dios con enorme alegría, una felicidad que era fácilmente visible para los demás.


Además, los testigos han relatado que pudieron ver al Padre Pío sosteniendo en brazos al Bebé Jesús. Y no era una estatua de porcelana, sino el mismísimo Niño Jesús en una visión milagrosa.


Renzo Allegri cuenta la siguiente historia:


Estábamos recitando el rosario mientras esperábamos la misa. El Padre Pío estaba rezando con nosotros. De repente, en un aura de luz, vi al Niño Jesús aparecer en sus brazos. El Padre Pío se transfiguró, con los ojos contemplando al niño resplandeciente en sus brazos, su rostro transformado por una sonrisa de asombro. Cuando la visión desapareció, el Padre Pío se dio cuenta, por la forma en que lo miraba, de que yo lo había visto todo. Sin embargo, se acercó a mí y me dijo que no se lo mencionara a nadie.


El padre Raffaele da Sant’Elia, que vivió junto al Padre Pío durante muchos años, contó una historia similar:


Me había levantado para ir a la iglesia a la Misa de Medianoche en el año de 1924. El pasillo era enorme y oscuro, y la única iluminación era la llama de una pequeña lámpara de aceite. A través de las sombras pude ver que el Padre Pío también iba camino de la iglesia. Había salido su habitación y caminaba lentamente a lo largo del corredor. Me di cuenta de que estaba envuelto en una banda de luz. Busqué una mejor vista y vi que tenía al Niño Jesús en sus brazos. Y yo me quedé allí, absorto, en la puerta de mi habitación, y caí de rodillas. Padre Pío pasó por mi lado, todo refulgente. Ni siquiera se percató de que yo estaba allí.


Estos sucesos sobrenaturales destacan el profundo y comprometido amor del Padre Pío hacia Dios. Su amor ahondaba más gracias a su sencillez y humildad, con un corazón abierto de par en par a recibir cualquier gracia celestial que Dios tuviera prevista para él.


Que nosotros abramos también nuestros corazones para recibir al Niño Jesús en Navidad y permitamos que el insondable amor de Dios nos inunde de alegría cristiana.

lunes, 30 de noviembre de 2020

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domingo, 1 de noviembre de 2020

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