Hay una escena que se repite en muchos relatos sobre el Padre Pío de Pietrelcina. Un hijo espiritual llega a San Giovanni Rotondo con una pregunta que le pesa en el pecho: ¿mi padre, mi madre, mi hermano, se salvó? Y el fraile de los estigmas, con esa mezcla de ternura y franqueza que lo caracterizaba, le responde sin adornos. A veces con una buena noticia. A veces pidiendo más oraciones. Se entiende mejor ese gesto cuando uno sabe de dónde venía.
martes, 13 de octubre de 2026
El santo que no se olvidó de los que ya no pueden pedir
Hay una escena que se repite en muchos relatos sobre el Padre Pío de Pietrelcina. Un hijo espiritual llega a San Giovanni Rotondo con una pregunta que le pesa en el pecho: ¿mi padre, mi madre, mi hermano, se salvó? Y el fraile de los estigmas, con esa mezcla de ternura y franqueza que lo caracterizaba, le responde sin adornos. A veces con una buena noticia. A veces pidiendo más oraciones. Se entiende mejor ese gesto cuando uno sabe de dónde venía.
Cómo vivió el Padre Pío su vocación
Cuando se habla del Padre Pío, lo primero que suele venir a la cabeza son los estigmas, los prodigios que se le atribuyen y las multitudes que subían hasta San Giovanni Rotondo. Todo eso existió, pero él nunca se vio a sí mismo como un fenómeno. Se veía como un fraile capuchino, sin más. Para entender su vida interior conviene empezar justo ahí: por un muchacho de campo que a los quince años dejó su casa para entrar en una de las ramas más austeras de la familia franciscana.
martes, 1 de septiembre de 2026
Septiembre
Te invito a visitar la web, a compartir estos mensajes con quienes creas que más lo necesitan y a hacer una pausa hoy para estar a solas con Dios. Que el Padre Pío interceda por cada uno de ustedes y los cubra con su manto. Con un abrazo fraterno y lleno de bendiciones, La Obra del Padre Pío en México
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"La ansiedad no sirve de nada. Dios es misericordioso y escuchará tu oración." |
lunes, 10 de agosto de 2026
La ordenación sacerdotal del Padre Pío
El 10 de agosto de 1910 quedó grabado en la historia de la Iglesia católica como una de las fechas más providenciales para el misticismo y la espiritualidad del siglo XX. Aquel día, en la catedral de Benevento (Italia), Fray Pío de Pietrelcina —conocido en el mundo como Francesco Forgione— recibió la ordenación sacerdotal a la edad de 23 años. Más allá de ser un ritual litúrgico, aquel sacramento marcó el inicio de una vida entregada por completo al sufrimiento redentor, al confesionario y a la mística profunda, transformando al joven fraile capuchino en uno de los santos más venerados de la cristiandad.
La vocación del Padre Pío no fue fruto de un impulso repentino, sino el resultado de un largo camino de discernimiento y sacrificio. Nacido en el seno de una familia campesina humilde y profundamente religiosa en Pietrelcina, el pequeño Francesco sintió el llamado de Dios desde su infancia. A los 15 años, ingresó al noviciado de los Frailes Menores Capuchinos en Morcone, adoptando el hábito y el nombre de Fray Pío. Los años de formación sacerdotal estuvieron marcados por constantes y severas batallas físicas y espirituales. Su salud era sumamente frágil —sufría de fiebres persistentes y dolencias pulmonares que obligaban a sus superiores a enviarlo intermitentemente a su pueblo natal para recuperar fuerzas—. Sin embargo, su fervor intelectual y espiritual nunca decayó.
La consagración l estuvo a cargo de Monseñor Paolo Schinosi, arzobispo de Marcianopoli, en una ceremonia sobria pero profundamente emotiva. A la catedral asistieron su madre, María Giuseppa, sus hermanos y seres queridos. Su padre, Grazio Forgione, no pudo estar presente físicamente debido a que había emigrado a América para trabajar y recaudar los fondos necesarios que hicieran posible los estudios y la subsistencia de su hijo en el convento. Aquella misma tarde, profundamente consciente de la magnitud del misterio que acababa de recibir, el nuevo sacerdote plasmó su alma en una oración que definiría el rumbo de toda su existencia:“¡Oh Jesús, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de mí un sacerdote santo y una víctima perfecta!” Esta petición —convertirse en "víctima" junto a Cristo— anticipaba los sufrimientos místicos, la estigmatización y las duras pruebas que marcarían su cuerpo y su alma en las décadas siguientes.
Días después, el 14 de agosto de 1910, el Padre Pío celebró su primera Misa solemne en la iglesia parroquial de Santa María de los Ángeles en Pietrelcina, el mismo templo donde había sido bautizado y donde recibió su primera comunión. Para el Padre Pío, el altar se convirtió en el centro absoluto de su universo espiritual. Años más tarde, las Eucaristías presididas por él podían durar horas, ya que el sacerdote experimentaba de forma visible la pasión y muerte de Cristo, sumiéndose en un estado de oración extática que conmovía a los feligreses.
La ordenación sacerdotal del Padre Pío desató una corriente de gracia que durante más de medio siglo atrajo a millones de almas necesitadas de consuelo. A través del sacramento de la confesión —al que dedicaba más de diez horas al día en San Giovanni Rotondo— y de la Eucaristía, cumplió con creces el deseo que formuló el día de su ordenación: ser un instrumento fiel de la misericordia divina.
Hoy en día, recordar el 10 de agosto de 1910 no es solo mirar al pasado de un santo estigmatizado, sino contemplar el triunfo de la perseverancia y la fe sobre la debilidad humana, recordando el momento en que un sencillo fraile italiano entregó su vida entera al servicio del altar.
sábado, 27 de junio de 2026
Libro: Padre Pío y el Diablo
"Padre Pío y el Diablo" no es simplemente otra biografía sobre el fraile capuchino de Pietrelcina; es un registro documental y profundamente humano que se adentra en uno de los aspectos más sobrecogedores y menos comprendidos de su vida: su batalla constante, cuerpo a cuerpo, contra las fuerzas del mal. A través de la pluma de Marek Tosatti y contando con el testimonio único del célebre exorcista Don Gabriele Amorth, el lector se sumerge en una historia que desafía la lógica racionalista de nuestra época y que, por momentos, parece extraída de las crónicas de los antiguos Padres del Desierto, a pesar de haber ocurrido en el siglo XX.
El libro traza un paralelismo fascinante entre la vida del santo y la figura bíblica de Job, describiendo a un hombre que fue asediado sin tregua no solo por tormentos físicos —golpes, caídas inexplicables y ruidos ensordecedores que dejaban su celda devastada—, sino también por una persecución psicológica que buscaba constantemente desmoronar su fe y su credibilidad. Según los relatos recogidos en la Positio y la correspondencia inédita que el texto rescata, el Adversario se servía de estrategias perversas, desde manchar cartas para romper la comunicación con sus directores espirituales hasta disfrazarse de figuras celestiales o eclesiásticas para inducirlo al engaño.
La participación de Don Gabriele Amorth aporta una dimensión de autoridad teológica y cercanía personal que hace de esta obra una pieza imprescindible para comprender la santidad como una forma de resistencia heroica. Amorth, quien frecuentó al Padre Pío durante veintiséis años, explica cómo el santo no solo fue un confesor incansable, sino un guerrero en la brecha que sabía que arrebatar almas a las garras del infierno tenía un precio inmenso. El libro no esquiva los episodios más complejos, como la posesión diabólica de Angelo Battisti o la dolorosa campaña de desprestigio y espionaje que sufrió el santo a manos de personas que, en ocasiones, formaban parte de la misma Iglesia.
Lejos de presentarse como una obra meramente informativa, este libro busca inspirar y remover las certezas del lector. "Padre Pío y el Diablo" nos obliga a reconocer que lo sobrenatural camina codo a codo con nuestra cotidianidad y que, tal como demostró el santo de los estigmas, la santidad no es ausencia de lucha, sino la victoria de la obediencia y la oración sobre una presencia que, aunque se intente negar, permanece al acecho. Es, en última instancia, una invitación a contemplar una vida que, por haber brillado con una intensidad divina, atrajo sobre sí la ira de las tinieblas.
Si deseas profundizar en esta historia asombrosa y descubrir la verdad sobre el duelo más difícil del santo del Gargano, te invito a adquirir tu ejemplar a través del siguiente enlace: https://a.co/d/0ckwQKQp
lunes, 2 de marzo de 2026
La Cuaresma y el Padre Pío
La Cuaresma ocupa un lugar profundamente significativo en la espiritualidad de Padre Pío de Pietrelcina. Para él no era simplemente un tiempo litúrgico del calendario cristiano, sino un camino real de transformación interior, una participación viva en el misterio de Cristo y una oportunidad concreta para renovar el corazón.
- dedicar tiempo diario al diálogo personal con Dios;
- meditar la Pasión de Cristo;
- rezar el rosario con perseverancia;
- participar con frecuencia en la confesión y la Eucaristía.
sábado, 2 de noviembre de 2024
Padre Pío y la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos
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Oración introductoria para cada día Has venido a visitarme como Padre y como amigo. Jesús no me dejes solo. Señor, ¡quédate conmigo! ...
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La carta del Padre Pío es de las que quitan el hipo. Datada el 19 de marzo de 1913, festividad de San José, la misiva del santo de los ...
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Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo algunos hombres extraordinarios que hacen de puente entre la tierra y el cielo, y ayudan...
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«Voy a enviarte un ángel por delante para que te cuide en el camino» (Ex 23,20) El Padre Pío tenía una singular, delicada y resp...
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Si tienes una urgencia, no lo dudes...¡Funciona! Cada vez que un fiel se acercaba a Padre Pío para pedir ayuda y consejos espirituales ...
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